Mayor flexibilidad en la negociación colectiva y un despido más barato para los empresarios son las líneas maestras de la reforma laboral, que pretende fomentar el empleo. El despido improcedente baja de 45 a 33 días por año trabajado y se establece uno procedente de 20 días para las empresas con pérdidas. Se anuncia que durante el primer trimestre se aprobarán una serie de medidas para apoyar a autónomos y pymes a través del anteproyecto de la "Ley de Emprendedores", que se basará en la eliminación de incentivos fiscales y la reducción de trabas administrativas.