Desde el minuto uno, desde la primera edición, la empresa pública Correos ha formado parte de Impulso Emprendedor. Jordi Escruela, subdirector de innovación de Correos, suma cinco años de participación en este programa de emprendimiento, con la que es una de las mayores empresas empleadoras del país. Con más de 50.000 empleados, Correos está en total transformación y Escruela lo afirma abiertamente: “Buscamos nuevos negocios”.

¿Como decía aquel slogan Correos es más que cartas?
Por supuesto. Nosotros buscamos innovación de negocio y nuevas rentabilidades para la compañía. Hace años, el volumen de cartas comenzó a decrecer de una manera considerable. No creíamos que el e-commerce pudiera compensarlo, sin embargo, actualmente estamos desbordados por la paquetería del comercio electrónico. Ahora, nuestro reto es prepararnos para ser capaces de seguir el ritmo que está marcando Amazon, AliExpress y el e-commerce en general y seguir buscando nuevos negocios.

¿Por qué apoyan a startups?
Apostamos por la innovación abierta y la colaboración con startups por la agilidad que tienen para desarrollar productos nuevos. Si lo hiciéramos nosotros, tardaríamos años. Trabajar con startups nos permite poder sacar de manera recurrente muchos proyectos al mercado, probar si funcionan y ver si enganchan al consumidor o no. Además, ayudar a nuevas startups es una manera de canalizar proyectos para que se conviertan en grandes clientes, socios o proveedores de Correos.

Rentik, Technidrone, IAR, Sigment y Kapitana son los cinco proyectos tutorizados por Correos hasta la fecha. ¿Qué característica debe tener una iniciativa emprendedora para ser mentorizada por Correos?
Entendemos a Correos como una gran plataforma que conecta a personas con personas y siempre hemos buscado proyectos que tuvieran cierta relación con nuestra actividad y que pudieran hacer crecer nuevos negocios. El primer año mentorizamos a Rentik, con el que probamos el reparto de cartas con vehículos eléctricos. Al final, no fructificó el proyecto, pero sí que nos sirvió para comprobar que las motos eléctricas realmente eran eficientes: ahora tenemos la mayor flota de vehículo eléctrico de España. El siguiente año, con Technidrone, probamos el uso de drones para repartir cartas como complemento al trabajo del cartero. Nos permitió confirmar que, en ese momento, el tema estaba muy verde por las restricciones de la legislación, pero gracias a esa experiencia ahora estamos trabajando a gran escala para desarrollar el reparto con drones.

¿Qué es lo más difícil a la hora de tutelar a un equipo de emprendedores?
Lo más difícil es la diferencia de velocidades. En un programa como Impulso Emprendedor, que dura cuatro meses, tienes que dar respuestas muy rápidas y la dificultad está en acompasar los ritmos de urgencia que tiene una startup con los de una gran empresa: el reto es ser capaz de dar respuestas a ritmo de startup y no de una corporación.

¿Y qué es lo que Correos aporta a una startup?
Podemos ofrecerles la logística, la red comercial, marketing, medios, infraestructura, recursos… Las startups crean con una agilidad brutal productos nuevos que nuestra cartera comercial incorpora con gran fuerza. Sumamos valores y, si vamos juntos, podemos crecer los dos.

Y ahora, también aportáis continuidad con CorreosLabs, la nueva aceleradora empresarial de Correos…
Así es. Hasta la fecha participábamos en la selección, esponsorización y dotación económica, pero nos faltaba continuidad. De Impulso Emprendedor hemos aprendido todo el proceso de participar en programas de startups, pero nosotros queríamos tener nuestra propia aceleradora y para ello creamos CorreosLabs. Me gusta ver el emprendimiento como todo un proceso continuo y ahora, lo que aparece en Impulso Emprendedor, se le puede dar continuidad con CorreosLabs y el reto Lehnica.

¿De qué forma un proyecto nacido en CEIN de la mano de Impulso Emprendedor puede llegar a ser parte de CorreosLabs?
Nosotros estamos ubicados en Madrid, pero no obligamos a las startups a que tengan que trabajar ahí físicamente y esto es compatible con Impulso Emprendedor, que busca incentivar la economía navarra vía startups. El tener una relación con un organismo público como CEIN, donde se realiza esta prospección de proyectos de Navarra que pueden tener aplicación en Correos, nos permite detectar iniciativas que pueden estar dentro del programa de emprendimiento de Correos. Gracias a Lehnica, durante un año les aportamos 30.000 euros, el espacio, nuestros tutores y la fuerza de ventas. Incluso podemos llegar a participar en estos proyectos como hace Sodena, ya que ahora tenemos el instrumento para hacerlo a través de participaciones minoritarias.

¿Nos regalarías una sugerencia de áreas en las que invertir?
Creo que hacen falta más proyectos de logística y movilidad. El impacto del e-commerce en el comercio tradicional produce un gran hándicap a nivel social. La sociedad está cambiando de manera brutal: ya no vamos a las tiendas y cargamos paquetes. Ahora, los recibimos en casa. Esto supone un cambio brutal en las ciudades que tiene que resolverse. En el Black Friday de 2016 no hubo ninguna compañía de reparto capaz de garantizar el compromiso existente con Amazon de realizar la entrega un día después de la compra. Las redes colapsaron. En el 2017, AliExpress ha crecido un 40% y esto va a más. Están apareciendo muchas startups que solucionan la entrega y ahí hay un campo de oportunidad bestial. Van a surgir nuevas soluciones de economía colaborativa para dar solución a este nuevo reto.

Por otra parte, también suponen una oportunidad proyectos con tecnologías emergentes, big data, realidad aumentada, internet de las cosas, inteligencia artificial… Faltan tecnologías aplicadas a generar nuevos negocios y que saquen partido a la transferencia de conocimientos que se puede realizar desde la universidad.

Y regresando a Navarra… ¿Cómo es la relación con CEIN?
Llevamos cinco años de andadura. No nos conocíamos de nada y nos hemos entendido desde el primer instante: para nosotros, CEIN es una empresa pública con la que hemos ido encontrando motivaciones y para el equipo de Correos de esta zona, Impulso Emprendedor les sirve de motivación. La relación es de confianza: es muy fácil trabajar con CEIN.

¿Y cómo percibe el nivel de los proyectos emprendedores de esta quinta edición?
Este año he visto un nivel muy alto e ideas con potencial. Todas ellas están en una fase muy embrionaria, pero el potencial de negocio existe. La quinta edición es una buena cosecha. Kapitana Gourmand, el proyecto que nosotros tutorizamos, aborda un nicho de mercado que no se ha explorado como es la buena gastronomía en el mar y, aunque siempre resulta más sencillo solucionar un dolor que mejorar la calidad de vida, esta iniciativa tiene el componente de pasión de su fundadora y su socio.

¿Animaría a otros emprendedores a sumarse a próximas ediciones de Impulso Emprendedor?
Por supuesto que sí. Por el segmento de startups al que está dirigido, que están en fase semilla, necesitan un programa así. Es una buena manera de entrenarlos para que luego vayan a una gran aceleradora.

Cristina Ochoa