La Calle Norte de Ujué/Uxue es estrecha, la transitan algunos gatos y tiene un aroma inconfundible a pan recién hecho. Que Markel San Martín Zubiri haya terminado aquí casi parece cosa del destino: hace años su tío labró su nombre en un adoquín justo a los pies del obrador. Vecino de Arraiza, pero con raíces de Ujué/Uxue, Markel decidió retomar la panadería familiar este 2024, una noticia muy celebrada por el pueblo, en el que el fallecimiento del último panadero había hecho mella. Emprender con la receta familiar es el resumen perfecto de su historia.
El joven se mueve con soltura controlando la temperatura del horno y todas las herramientas necesarias para trabajar las hogazas. Confiesa que no contaba con experiencia previa como panadero y que su formación ha sido, literalmente, cosa de familia. Ha aprendido gracias a la ayuda de su entorno y las recetas tradicionales, cuidadosamente guardadas. Hasta ahora había trabajado en el terreno del márketing, también como agente comercial y, durante los últimos años, como carretillero, así que ponerse al frente de este negocio ha supuesto dar un giro a su forma de vida.
Para elaborar el pan cuenta con múltiples aparatos y utensilios tradicionales, y para dar forma a su idea de negocio, su herramienta ha sido el Servicio de Apoyo al Emprendimiento del Consorcio de Desarrollo de la Zona Media, un servicio público y gratuito subvencionado por el Servicio Navarro de Empleo – Nafar Lansare y que se presta a cualquier persona emprendedora del territorio. Nuestro equipo la ha acompañado en su decisión de emprender y hacerse cargo de la Panadería de Ujué.
A pesar de que la panadería cumplirá 100 años en 2026, Markel ya ha introducido en el obrador nuevas fórmulas que quieren convertirse en panes diferentes de su catálogo, como queso y arándanos, chorizo o cookies.