Mi nombre es Jaime. Mi pareja, Virginia, y yo somos arqueólogos, pero nos quedamos en paro en el año 2011. Pasaban los meses y, aunque surgía algún trabajo, no ofrecía la estabilidad que buscábamos.
Mi familia contaba con un local comercial en la calle Ciudadela. Había sido, con mi abuela, una tienda de telas. Luego, con mi tío, una tienda de botas camperas, artículos de motero, etc. Hubo que hacer una obra en el edificio que hizo que la tienda se quedara más pequeña, por lo que mi tío se trasladó a otra. El local se quedó vacío, y nos lo ofrecieron por si no planteábamos montar algo.
Fue entonces cuando nos propusimos la idea de emprender. Nos gustaba el mundo de la cosmética natural; de hecho, éramos consumidores de este tipo de productos y también sabíamos que la tendencia en comercio son los establecimientos especializados.
Contamos con el apoyo de nuestro entorno; de la familia y también de los amigos. Además, dada la situación actual, varios de nuestros amigos que estaban en paro también habían emprendido.
Tras reformar el local, pusimos en marcha Santé Natura, una tienda especializada en productos de cosmética 100% natural. Ofrecemos productos capilares, faciales, corporales, de hombre, maquillaje, etc. El 5 de diciembre de 2013 cumpliremos nuestro primer año de vida como negocio.