Daniela ha abierto un obrador en el cual se elaboran productos de pastelería moderna, todo de manera artesana como pastas de té, bollería, croissants, ensaimadas, napolitanas o individuales más finos, sin olvidar la parte más tradicional, elaborando productos como roscos, magdalenas, tostas de nata, tortas de aceite y mantecados. También se hacen tartas personalizadas y más tradicionales, adaptándose a los gustos del cliente.

He estado trabajando toda mi vida en oficinas, concretamente en el sector de logística, hace 3 años hice un curso de repostería con mi madre en Zaragoza, me gusto tanto que me adentré en el mundo de la repostería trasladándome a Barcelona para estudiar en una de las escuelas más prestigiosas del país, estuve dos años estudiando y también trabajando en una de las pastelerías más antiguas de la ciudad y con más renombre. En principio tenía pensado seguir en Barcelona, pero mis padres me comentaron que estaban alquilando una pastelería de Funes de que llevaba abierta muchos años, totalmente equipada y lista para empezar con la actividad, así que me lancé y me trasladé a Funes para abrir mi propia pastelería y obrador.

Lo más positivo de la experiencia de emprender ha sido la gran acogida que he tenido por parte de la clientela y poder gestionar mi propio negocio. El consejo que le daría a alguien que está pensando en emprender es que, si tiene una idea que confíe en ella y que luche por ella, sobre todo que sea fiel a la idea, y si tiene que adaptar algo que lo haga para que sea viable.

Una amiga que estaba en el tema de emprendimiento me recomendó que me acercara a Consorcio EDER para que me ayudaran con la puesta en marcha de la actividad. Me han ayudado en todo el proceso hasta la puesta en marcha de la actividad, en explicarme las ayudas que tenía derecho y a tramitarme estas. Lo que más valoro es la atención que he recibido en todo momento.