MAITIA es un centro de aprendizaje cuyo nombre significa «persona querida o amada», y precisamente esa es nuestra esencia y lo que queremos transmitir: una educación basada en el respeto, la cercanía y el acompañamiento individualizado. Este proyecto nace de un deseo personal y profundo de contribuir activamente al desarrollo académico y emocional de los niños y niñas del pueblo y sus alrededores.
Se trabaja en grupos reducidos para ofrecer una atención personalizada, fomentando un vínculo auténtico con cada alumno o alumna y su familia, y creando así un espacio donde aprender se convierta en una experiencia cálida y significativa. Todo ello en un entorno rural como el de Cortes, donde hay una gran demanda de este tipo de servicios educativos. A pesar de los retos que implica emprender en solitario, en un entorno pequeño y siendo joven, Berta ha apostado por quedarse en su tierra, invertir en ella y generar un impacto positivo.

He trabajado como maestra en diversos centros, tanto públicos como privados, desde que finalicé la carrera universitaria. La educación es un campo inestable que no siempre garantiza empleo durante todo el año, por lo que comencé a explorar otras posibilidades que mi profesión podía ofrecer más allá del colegio. Observé que existía una gran demanda de servicios educativos complementarios, ya que muchas familias necesitan apoyo adicional en el proceso de aprendizaje de sus hijos e hijas. Empecé dando clases particulares en mi casa hace algún tiempo, y la demanda fue creciendo hasta el punto de plantearme dar un paso más. No contaba con el espacio adecuado para desarrollar mi labor con comodidad y sentía la necesidad de disponer de más recursos materiales para ofrecer una atención de mayor calidad a mi alumnado. Tras valorarlo cuidadosamente y recibir asesoramiento, tomé la decisión de avanzar en esta nueva etapa profesional.

Lo más positivo de la experiencia de emprender ha sido comprobar la gran red de apoyo con la que cuento. Siempre supe que estaba bien rodeada, pero es en momentos como este cuando más se valora y se aprecia. Como he explicado antes, este es un proyecto en solitario, pero está respaldado y acompañado por muchas personas. En primer lugar, por todas las familias que han confiado en mí durante este tiempo, que han valorado mi trabajo y me han elegido para acompañar el aprendizaje de lo más importante que tienen: sus hijos e hijas. Han celebrado conmigo cada paso y han sido partícipes del proceso que ha dado lugar a lo que hoy es Maitia.
También mis amigos y amigas, que, con cada mensaje, visita y muestra de apoyo, me han dado fuerzas para avanzar paso a paso. Sus consejos, conversaciones y, sobre todo, sus sonrisas al ver el resultado final han sido un gran regalo. Los he sentido cerca en todo momento, ya estuvieran en el pueblo o a kilómetros de distancia. Y, por supuesto, mi familia, que siempre ha creído en mí. En cuanto les conté mi idea, se volcaron conmigo para hacerla realidad cuanto antes. Estoy muy agradecida.

Creo que aún es pronto para dar consejos; me gustaría poder hacerlo dentro de unos años, desde este mismo lugar y con más recorrido. Pero si tuviera que recomendar algo, sería que se rodeen de los mejores profesionales y que pidan ayuda siempre que la necesiten. Este camino, aunque a veces resulta desconocido, ya ha sido recorrido por muchas otras personas que conocen bien su funcionamiento. Hay profesionales muy cualificados que están ahí para resolver las dudas e inquietudes que surgen al inicio y a lo largo del proceso. Apóyate en ellos, escucha las experiencias de otros y, por supuesto, déjate aconsejar. Eso sí, sin perder nunca tu esencia y tomando siempre las decisiones por ti mismo. Además, la paciencia debe acompañarte en todo momento. Aunque a veces escasee, es fundamental. Con trabajo, esfuerzo y cariño, todo termina llegando.

Hace un tiempo, durante un viaje con una amiga, le comenté mi idea de emprender. Ella me aconsejó que preguntara en Consorcio EDER, ya que había trabajado allí y sabía que me iban a ayudar muy bien. En redes sociales había visto algunas publicaciones en los últimos meses de gente de la Ribera que los nombraban, pero no sabía muy bien cuál era su labor. Finalmente, y una vez decidida, llamé y me atendieron rápidamente.

Me gustaría destacar varios aspectos que valoro muy positivamente después de haberme puesto en sus manos. El primero de todos: el trato tan cercano. Me han escuchado, acompañado y atendido en todo momento. Han resuelto mis dudas de forma eficaz y han ofrecido soluciones ante cada situación compleja que se ha ido presentando. Además, se encargaron de recomendarme y explicarme todo aquello que podía resultarme beneficioso, como por ejemplo las subvenciones.
Otro aspecto a destacar es la rapidez con la que me atendieron cuando llamé por teléfono en alguna ocasión. En cuestión de días, todo lo que dependía de Consorcio EDER estaba resuelto. Aún hoy seguimos en contacto, ya que no han dejado de ofrecerme apoyo, difusión y opciones para que mi negocio sea más visible y llegue a mi entorno. Son los únicos que lo han hecho, y eso se valora muchísimo cuando uno está empezando.
Una atención de diez.