La idea de negocio surgió durante la pandemia, pero además, me ha gustado siempre el mundo de la bicicleta y lo he tenido como hobby. Durante la pandemia empecé a realizar cursos, e incluso he realizado prácticas en Madrid, también empecé a realizar reparaciones a familiares y amigos. Por todo ello, en cuanto terminé los cursos y como cada vez tenía más reparaciones para hacer, vi que era el momento para emprender y montar mi propio taller de reparación y venta de bicicletas.
Las actividades que realizo son las siguientes:
- Taller de reparación y venta de bicicletas.
- Venta de complementos (gafas, cascos, etc.) y ropa.
A Consorcio EDER ya lo conocía de oídas, pero además mi pareja me informó de los servicios que prestaba a los emprendedores y me recomendó que acudiera para que me ayudarán con la puesta en marcha del negocio. Me han elaborado el plan de viabilidad, facilitado toda la información de los pasos necesarios para emprender y de las ayudas a las que podía acceder, además me han tramitado las mismas. Hay que añadir que me han ayudado a solicitar la capitalización y elaborado el plan de viabilidad. Lo que más valoro la buena atención que he recibido en todo momento.