Apostando por vivir y trabajar en la Montaña de Navarra
Amaia Chourraut, es una emprendedora que ha puesto en marcha y gestiona, junto a su pareja, Iñaki Larrañeta, un alojamiento turístico muy bonito y singular en Orbaizeta, en plena Selva de Irati, Iratiko Kabiak.

Se trata de un alojamiento turístico rural sostenible integrado por 6 cabañas, un paraíso de 6 construcciones de madera mimetizadas en un bosque de robles, perfectamente encaramadas a los árboles y respetando totalmente las leyes de la naturaleza en un paraje aislado a 3 kilómetros del pueblo de Orbaizeta.

“Queríamos generar el menor impacto medioambiental, así que elegimos el método menos invasivo. El árbol no sufre ni lo destruimos; la cabaña queda sellada como una rama más”, apostilla Amaia, alegando que han usado madera de alerce local talada según la tradición.

Cual nido de pájaros (de ahí su nombre en euskera, ‘kabiak’), las 6 cabañas de madera se erigen a una altura de entre 6 y 10 metros y todas están unidas a través de una pasarela de madera de 400 metros que recorre un sendero circular con paneles informativos de la fauna y flora del bosque. Eso hace que el acceso a cada cabaña sea una sencilla rampa sin apenas desnivel.
Así, con una superficie media de unos 25 metros cuadrados, las seis casas Irati, Arpea, Txanttalan, Urkulu, Pettuberro y Arlekia cuentan con todas las comodidades ya que disponen de agua caliente, calefacción con estufa de pellets, electricidad, baño completo y conexión wifi, entre otros. Y en todas hay un elemento especial que las hace únicas: una cama con dosel, una cama saliente al balcón, un mirador o una disposición en dos plantas. “Lo que nos diferencia es que tenemos un baño normal con ducha, no seco. Al final es vivir una experiencia dentro de Irati y elevado entre los árboles, pero con todas las comodidades de tu casa”, señala.

Parejas, familias con niños mayores de 7 años o personas con movilidad reducida pueden disfrutar de las coquetas casetas y desayunar contemplando desde la terraza un entorno sublime, rodeado de naturaleza y de fantasía hecha realidad. “Las vistas son muy chulas y casi todos los días se pueden ver ciervos desde aquí”, asegura.

Para quienes necesiten de vez en cuando pisar suelo, existe un espacio común en una borda rehabilitada donde se sitúa la recepción de huéspedes y donde también hay un bar-comedor para las cenas, una zona de relax y tres habitaciones.

Amaia apuesta por la sostenibilidad y la proximidad. “En los desayunos ofrecemos productos locales, hemos contratado a gente de la zona y también disponemos de visitas guiadas con un guía local. Siempre hemos tenido claro que hay que primar lo local porque somos de aquí y tenemos que cuidar lo nuestro”, concluye.
Para su puesta en marcha ha contado con el asesoramiento del Servicio de Apoyo al Emprendimiento que CEDERNA GARALUR presta como entidad social de la Red Navarra Emprende cofinanciada por SNE-NL.
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