La Cámara de Comercio de Navarra celebró el pasado martes 27 de octubre una jornada dentro del programa «Silver Economy en Navarra: Innovar, emprender y trabajar en la economía de la longevidad» que ha desarrollado con financiación del Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare para analizar el potencial económico de una población cada vez más longeva, presentar el estudio que ha realizado sobre la economía de la longevidad en Navarra y compartir dos casos de éxito. La jornada incluyó una sesión técnica específica para la Red Navarra de Emprendimiento.
En la jornada que fue inaugurada por Esther Fernández, directora gerente del Servicio Navarro de Empleo/Nafar Lansare, se constató que la economía vinculada a la longevidad ya es una realidad en Navarra. Representa el 29,6% del PIB de la Comunidad foral, más de 6.600 millones de euros anuales, y genera entre 63.000 y 78.000 puestos de trabajo, según los datos presentados durante el encuentro, que ha reunió a profesionales del ámbito empresarial, institucional y de la innovación social.

La jornada sirvió para poner en valor el potencial de la denominada Silver Economy y avanzar hacia un modelo que no contemple el envejecimiento únicamente como un reto demográfico y asistencial, sino también como una oportunidad para innovar, emprender y generar empleo.
El programa «Silver Economy en Navarra: Innovar, emprender y trabajar en la economía de la longevidad», en el que se enmarcaba la jornada del martes, ha ofrecido formación, asesoramiento y acompañamiento a personas emprendedoras para identificar oportunidades de negocio vinculadas a las necesidades de una sociedad cada vez más longeva. En concreto, ocho personas han recibido atención individualizada para contrastar y desarrollar proyectos relacionados con el bienestar emocional, los cuidados, la formación, el ocio, la gimnasia cerebral y la mentoría familiar.
Un sector que ya impulsa la economía navarra
Durante la presentación del estudio Mapa de la Silver Economy en Navarra, Fernando San Miguel, responsable de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio, destacó la dimensión económica de este sector, que abarca ámbitos tan diversos como la salud, los cuidados, la vivienda, el turismo, la tecnología y los servicios financieros.

El ecosistema empresarial vinculado a la longevidad reúne ya cerca de 1.500 empresas. Además, las personas mayores de 55 años concentran el 52% del gasto total de los hogares navarros, con especial incidencia en vivienda, ocio, alimentación y salud.
El estudio también puso de relieve el desafío territorial: el 81% de los municipios navarros presenta tasas de dependencia demográfica altas o muy altas, una situación especialmente visible en el Pirineo y la Zona Media.
Ante este escenario, Cámara navarra planteó la necesidad de impulsar una estrategia compartida entre administraciones, empresas y entidades sociales, mejorar la inclusión digital, profesionalizar el sector de los cuidados y aprovechar el medio rural como espacio para desarrollar soluciones innovadoras.
Vivir más, pero también vivir mejor
La conferencia marco con la que se inició la jornada, impartida por Alberto Bokos, CEO de Plataforma50-Hacking Longevity y embajador de Aging2.0 en Bilbao, defendió un cambio de enfoque: pasar de una economía centrada en vender productos a las personas mayores a otra que tenga en cuenta las necesidades, capacidades y aspiraciones de las personas a lo largo de toda su vida.
Navarra cuenta con una esperanza de vida al nacer de 84,7 años. En este contexto, el reto no consiste únicamente en prolongar la vida, sino en ampliar los años vividos con buena salud, autonomía, recursos económicos y relaciones sociales.
Bokos subrayó que la longevidad afecta al conjunto de la sociedad y requiere respuestas en ámbitos como la conciliación familiar, el desarrollo profesional de los/as jóvenes, la autonomía de las personas mayores y la atracción de talento. También ha destacó la importancia de combatir la soledad no deseada y fomentar las relaciones intergeneracionales.
Entre las principales oportunidades de innovación figuran la salud y los cuidados, el empleo y el talento, la autonomía financiera, la vivienda accesible, los vínculos sociales y la colaboración entre generaciones.
Tecnología e innovación para ganar autonomía
La jornada dio a conocer experiencias empresariales que muestran cómo la innovación puede traducirse en soluciones concretas para mejorar la vida de las personas.
Idoia Urmeneta Varona, coordinadora de VidAAs, presentó el trabajo de este centro navarro de innovación social especializado en nueva longevidad y vida autónoma. Su modelo se basa en diseñar y experimentar soluciones con las propias personas usuarias, mediante la colaboración entre ciudadanía, empresas, entidades sociales, universidades y administraciones públicas.

Entre los proyectos desarrollados destacan unas gafas de realidad virtual para estimular las capacidades cognitivas y la actividad física; el andador inteligente Michelangelo, diseñado para prevenir caídas; el robot terapéutico PARO NUKA, que permite explorar los beneficios de la interacción con animales en entornos sociosanitarios, y una vitrocerámica accesible con control por voz y sistemas de seguridad en situaciones de riesgo.
Otro de los proyectos presentados fue Yarnasa, impulsado por Germán Sánchez, emprendedor de Sangüesa gerente de Opportunity Health. Se trata de un dispositivo sanitario diseñado para ayudar a personas que sufren un atragantamiento cuando están solas. Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de ensayos de usabilidad e industrialización y tiene como objetivo obtener el marcado CE como producto sanitario en 2027, antes de iniciar su comercialización.

El medio rural, un espacio para emprender
La jornada también puso el foco en las diferencias entre los entornos urbanos y rurales. La dispersión geográfica, las distancias y el acceso a los servicios requieren respuestas adaptadas a las características de cada territorio.
En este sentido, el medio rural se plantea no solo como un entorno con necesidades específicas, sino también como un laboratorio de innovación social y empresarial, capaz de generar nuevas soluciones en cuidados, movilidad, vivienda, tecnología y acompañamiento.
En la sesión técnica celebrada para las entidades de la Red Navarra de Emprendimiento, participaron profesionales de la Universidad de Mondragón, mentores y técnicos de emprendimiento de la Cámara de Comercio, responsables del estudio y representantes de las entidades que integran la red.
La sesión abordó dos grandes líneas de trabajo:
- Impulsar un ecosistema de innovación y emprendimiento, que complemente la atención y los servicios públicos con nuevos modelos de negocio, soluciones innovadoras y oportunidades de empleo.
- Adaptar las soluciones a la diversidad territorial de Navarra, teniendo en cuenta las diferencias entre entornos urbanos y rurales, la dispersión geográfica, el acceso a los servicios y las redes de apoyo.
El objetivo es reforzar la colaboración entre los agentes del ecosistema emprendedor y favorecer el desarrollo de iniciativas sostenibles que respondan a las necesidades y aspiraciones de las personas a lo largo de su vida.
Una oportunidad para transformar la sociedad
Uno de los mensajes centrales del encuentro fue la importancia de evitar soluciones diseñadas exclusivamente para un supuesto perfil de persona mayor. La diversidad de capacidades, preferencias y proyectos vitales exige propuestas flexibles, accesibles y adaptadas a cada situación.
Para ello, los/as expertos/as defendieron la co-creación con las personas usuarias, la experimentación en entornos reales y el desarrollo de soluciones que respondan a necesidades concretas, independientemente de la edad.

La jornada concluyó con una idea compartida: la longevidad no es únicamente un desafío asistencial, sino una oportunidad para transformar la economía y la sociedad. Navarra cuenta con una base empresarial y un potencial de innovación que pueden contribuir a generar actividad económica, empleo de calidad y nuevas respuestas a las necesidades de una población que vive cada vez más años.
El objetivo, en definitiva, es que esos años adicionales se traduzcan en más salud, autonomía, bienestar, relaciones sociales y oportunidades para todas las generaciones.