
El ejercicio físico ha estado presente en mi vida desde niña. Siempre fui inquieta y apasionada por el movimiento, lo que me llevó a probar gimnasia rítmica, deportiva, folclore andaluz, karate y, sobre todo, baile. Mi sueño era ser bailarina, así que me formé en ballet clásico y contemporáneo, con una dedicación de seis años.
Mi curiosidad por el cuerpo me llevó a la danza árabe y a ser monitora de zumba, power fit, stretching y HBX.
Hace 9 años, tras un accidente de tráfico, descubrí el pilates como parte de mi recuperación, y ahí supe que era el camino. Desde entonces, mi pasión crece cada día.
Me formé en pilates suelo, implementos y máquinas. Amplié estudios y obtuve la certificación profesional a través del Servicio Navarro de Empleo – Nafar Lansare (SNE-NL). También me he especializado en suelo pélvico, hipopresivos, biomecánica y cadenas musculares. Siempre estoy en continua formación para enriquecer mi práctica y clases.




Ofrezco clases dinámicas y variadas en reformer con torre, ajustando la resistencia de los muelles. Utilizamos implementos como fitball, softball, mancuernas, banda elástica, aro mágico y rulo para integrar el método de forma natural y amena.
El espacio es único: grandes ventanales, luz natural y amplitud. Contamos con un hall donde puedes tomarte una infusión tranquila, y una sala de 90 m² donde sólo trabajamos con siete personas para ofrecer atención personalizada. Creo que el esfuerzo no está reñido con la diversión; busco que mejores físicamente mientras disfrutas de tu momento, de ahí el nombre del estudio: (Paréntesis).
El mi proceso emprendedor, me he sentido muy acompañada por el SNE-NL, a través de la asesoría que presta en la agencia Iturrondo. Sin su apoyo, paciencia y explicaciones, no sé qué hubiera hecho. Además, he recibido una subvención de 2.500 € del SNE-NL para emprendedoras mayores de 45 años, y del Kit Digital (2.000 € para la web y 1.000 € para un ordenador).