El encuentro «Pirineo y Prepirineo frente al reto de la despoblación», organizado por DIARIO DE NOTICIAS con el patrocinio de UAGN, que tuvo lugar el pasado martes, 4 de febrero, en el recién rehabilitado Palacio de Arce-Artzi, analizó los desafíos de este fenómeno demográfico en la Comunidad Foral en general y en las comarcas de Pirineo y Prepirineo en particular y puso en valor el emprendimiento en estas dos comarcas.
El Consejero de Cohesión Territorial, Oscar Chivite, en su intervención subrayó que «queremos que todos/as los/as ciudadanos/as, independientemente de dónde vivan, tengan acceso a los mismos derechos y condiciones», y destacó la inversión de 171 millones de euros en 2025 para luchar contra la despoblación, lo que supone un 17% más que el año anterior. Esta cantidad se ha destinado a iniciativas clave como la mejora de la vivienda rural, la conectividad, el transporte y el desarrollo económico en zonas afectadas por el declive demográfico.

Uno de los pilares de esta estrategia ha sido la redacción de la nueva Ley de Despoblación y Desarrollo Rural, en la que han participado 200 representantes de entidades locales y más de 20 direcciones generales del Gobierno de Navarra. Entre las medidas clave que incluirá la normativa se encuentran la simplificación de trámites para la rehabilitación y construcción de viviendas, la mejora de la movilidad entre localidades y una mayor flexibilidad normativa. “El diálogo con el territorio es esencial para que esta ley responda a las necesidades reales de los municipios”, destacó.
El consejero también resaltó la importancia de la Estrategia de lucha contra la Despoblación, lanzada en 2023, que se ha materializado en el Plan Operativo Anual. Con el presupuesto de 171 millones de euros, esta iniciativa ha incluido el Plan del Pirineo, dotado con 3,2 millones de euros, así como planes de sostenibilidad turística, vivienda rural y mejora de la conectividad y el transporte. “Estamos trabajando en políticas transversales que generen oportunidades y permitan fijar población en el territorio”, afirmó.
Otro de los proyectos destacados por el consejero fue la rehabilitación del Palacio de Arce, espacio en el que se celebró este encuentro, una intervención de 4 millones de euros que transformará este edificio en un atractivo turístico y un espacio cultural. “Queremos convertirlo en un nuevo espacio para la ciudadanía y en un atractivo turístico que aumente el potencial de la zona”, aseguró Chivite, quien subrayó la importancia de desarrollar estas iniciativas “de la mano de la gente que convive en el entorno”.
El plan para la zona también ha contemplado la gestión integral del Palacio de Arce junto con la Casa del Ermitaño y el área recreativa de Arce-Nagore, en un modelo de colaboración con el ayuntamiento y los agentes locales. Además, se está trabajando en la puesta en marcha de un servicio de restauración para el verano, con el objetivo de consolidar el enclave como motor turístico, económico y social.
En este contexto, DIARIO DE NOTICIAS organizó el encuentro “Pirineo y Prepirineo, frente al reto de la despoblación”, que reunió a expertos/as, representantes institucionales y agentes del territorio para debatir estrategias que contribuyan a revertir la pérdida de población y fomentar el desarrollo rural.
El encuentro, también contó con la intervención de Ana Ibarra, adjunta a la Dirección de DIARIO DE NOTICIAS, quien destacó la rehabilitación del Palacio de Arce como un ejemplo de cómo la conservación del patrimonio puede ser una herramienta clave para el desarrollo de los territorios rurales. “Hoy, se ha hecho realidad una apuesta significativa: esta rehabilitación es un símbolo de la historia y la defensa de un legado que no solo preserva el pasado, sino que también busca que las generaciones futuras conozcan sus orígenes”, afirmó.
En el Encuentro se celebraron dos mesas de debate.
La primera, titulada “Situación de la despoblación en Navarra y en la zona del Pirineo y Prepirineo”, contó con la participación de Jesús María Rodríguez, director general de Administración Local y Despoblación del Gobierno de Navarra; Unai Irigaray, alcalde de Auritz-Burguete , en representación de la Mesa del Pirineo; Txemi Ancín (UAGN) e Irama Vela, coordinadora del equipo territorial de Gu Pirinioa-Somos Pirineo y se centró en tres aspectos fundamentales que permiten entender mejor la realidad de estos pueblos: la radiografía actual del Pirineo y Prepirineo en relación con la despoblación, las problemáticas que enfrentan y las potencialidades que poseen.

Los/as participantes coincidieron en la necesidad de entender el contexto demográfico de la zona, destacando el impacto de la despoblación en el tejido social y económico de las localidades. Jesús María Rodríguez señaló que “en los últimos 20 años, el Pirineo ha perdido casi un 22% de su población, 1.425 personas. Este retroceso tiene un impacto considerable en la vida de los pueblos y en sus capacidades para ofrecer servicios básicos”. También destacó que, mientras el Pirineo sigue perdiendo habitantes, “el Prepirineo ha experimentado un incremento del 27%, lo que genera un contraste interesante en el patrón demográfico de la región”.

Se abordó la necesidad de entender el ritmo de la despoblación en la zona y cómo este fenómeno se diferencia del resto de Navarra, con particular énfasis en la dispersión geográfica y la carencia de infraestructuras, factores que dificultan la calidad de vida en los pueblos afectados. Unai Irigaray, alcalde de Auritz-Burguete, expresó que, aunque los datos son preocupantes y reflejan un constante goteo de población, con una tasa de envejecimiento superior a los 50 años —en muchos casos rozando los 60—, es necesario mantener una perspectiva optimista. “Desde el cambio de gobierno en 2015, el Pirineo ha recibido una atención que antes no tenía, y eso es un avance que no podemos obviar”, subrayó. Además, destacó el valor de la Mesa del Pirineo, creada hace diez años, que ha sido clave para abordar las problemáticas comunes. “Ahora, colaboramos con el Gobierno de Navarra, la Dirección de Despoblación y Administración Local para impulsar soluciones efectivas”. En este contexto, Irigaray resaltó que existen realidades en los pueblos que generan esperanza: “En mi pueblo, Burguete, la población está rejuveneciendo, lo que me lleva a ser optimista sobre el futuro de estas comarcas.”
A continuación, se abordaron las principales problemáticas vinculadas a este fenómeno. Entre ellas, se discutió sobre la falta de relevo generacional, la escasez de servicios básicos y la dificultad para atraer nuevas poblaciones. Irama Vela, coordinadora de Gu Pirinioa-Somos Pirineo, coincidió en resaltar que el Gobierno de Navarra está haciendo un gran esfuerzo, pero que todavía faltan muchos servicios y empleo. “Necesitamos que los pueblos sigan vivos, que mantengamos la chispa , sobre todo en la parte social. Este es un esfuerzo que tenemos que hacer entre todos/as”.

Por su parte, Txemi Ancín, de UAGN, destacó la preocupación por el envejecimiento de la población: “El problema es que tenemos gente muy mayor, cada vez menos gente en el pueblo. En este contexto, Rodríguez subrayó que “la tasa de dependencia senil en el Pirineo es 24 puntos superior a la de Navarra, lo que significa que por cada 100 personas en edad de trabajar, hay 32 jubilados/as. “Este es un reto adicional para mantener los servicios y la calidad de vida en la zona.”
A pesar de los desafíos, los/as participantes coincidieron en que el Pirineo y Prepirineo siguen siendo zonas con un gran potencial. A través de un desarrollo sostenible, la conservación del patrimonio natural y cultural y la promoción de actividades económicas como el turismo rural y la ganadería, “estos pueblos pueden convertirse en ejemplo de revitalización”.
La segunda mesa de debate profundizó en los principales desafíos a los que se enfrenta el turismo en el valle de Arce. Javier Diez, alcalde del Valle de Arce ; Karlos Bueno, presidente de la Junta de Aezkoa; Fran Fernández, de la Hospedería Santa Fe en Urraúl Alto fueron los participantes.

Javier Díez, alcalde del valle de Arce-Artzibar, afirmó que “debemos proteger el patrimonio para que el desarrollo no borre nuestra historia” y que el Valle de Arce atraviesa un momento clave para su desarrollo. La llegada de fondos europeos ha impulsado inversiones clave en infraestructuras, turismo y patrimonio, pero el verdadero reto es transformar estos recursos en un desarrollo sostenible que beneficie tanto a los/as visitantes como a quienes viven en la zona. “Nos encontramos ante una oportunidad única, pero debemos gestionarla bien para que genere un impacto real”, señaló.

En cuanto al turismo, el alcalde puntualizó que uno de los principales problemas es la estacionalidad que dificulta la estabilidad de los negocios. “Quienes deciden emprender aquí a menudo necesitan un plan B para poder sostenerse todo el año”, explicó. En este sentido, Díez destacó el papel de Irati-Orreaga, una asociación que agrupa a más de 50 establecimientos del Valle. “Realmente están haciendo un gran trabajo”.
Por otro lado, los fondos europeos han permitido la ejecución de proyectos estratégicos, como la rehabilitación del puente de Urdiroz, la mejora del sendero que une Auritz con Aoiz/Agoitz y la adecuación de la ruta EuroVelo 3. Pero el proyecto más simbólico ha sido la recuperación del Palacio de Arce. “Un espacio que cicatriza la herida que supuso Itoiz”, apuntó el alcalde. El objetivo es convertirlo en un punto de encuentro para la población flotante del verano, con actividades culturales y de ocio que fomenten el respeto por el entorno.
Por último, Díez hizo un llamamiento a la protección del patrimonio histórico y cultural del territorio, recordando tres acciones que, a su juicio, han supuesto un atentado contra el valle: “El plan de los 90 para la reintegración de los pueblos abandonados; el desalojo de Itoiz, que dejó varias localidades bajo el agua; y la carretera que comunica Arce con Aezkoa, en la que, tras un mal estudio arqueológico que descartó hallazgos, se construyó sobre un yacimiento romano”.
A pesar de los desafíos, Díez insistió en que el desarrollo del Valle depende de aprovechar las oportunidades actuales sin perder de vista las necesidades de la gente. “Los fondos europeos nos han permitido avanzar, pero también nos exigen continuar”, concluyó.
Karlos Bueno, presidente de la Junta de valle de Aezkoa señaló que “Si hay proyectos estratégicos, debemos apostar por ellos y generar oportunidades” y que el turismo en el Valle de Aezkoa está en pleno auge y no es casualidad. Como una de las principales puertas de acceso a la Selva de Irati, este territorio se ha convertido en un destino clave para los/as amantes de la naturaleza. La reciente declaración como Reserva de la Biosfera refuerza su atractivo, pero también supone nuevos desafíos. “Este reconocimiento supone tanto un logro como una responsabilidad”, señaló durante su intervención Bueno, quien añadió que “ahora debemos garantizar su mantenimiento”.

Uno de los retos fundamentales en la zona es el asentamiento de población, una prioridad que atraviesa todas las líneas de trabajo. En este sentido, Bueno subrayó la importancia de equilibrar el turismo con otros sectores estratégicos como el primario y la conservación del patrimonio. “La sostenibilidad no solo depende del turismo; necesitamos un sector primario fuerte, cuidar el espacio y generar un entorno atractivo tanto para el/la visitante como para quienes vivimos aquí”, explicó.
En esta apuesta por la revitalización del territorio, la Fábrica de Armas de Orbaizeta es un proyecto clave. “Ha sido un trabajo arduo durante años para sacarlo adelante, pero el objetivo es convertirlo en un centro de recuperación del patrimonio material e inmaterial, un reflejo de lo que somos y de lo que hacemos”, destacó. Más allá del turismo y la conservación del patrimonio, los servicios básicos siguen siendo una preocupación. “Si hay servicios para nosotros/as, también los habrá para quienes nos visitan”, apuntó, incidiendo en la necesidad de garantizar la atención sanitaria y adecuar la oferta a las necesidades actuales.
Finalmente, subrayó que el futuro de la región pasa por proyectos estratégicos con una visión integral. “No se trata solo de frenar la despoblación, sino de generar oportunidades para que los/as que vengan detrás tengan unas condiciones de vida mejores y adecuadas a cada momento”.
Fran Fernández, Hospedería Santa Fe en Urraúl Alto afirmó que “Sin gente que trabaje la tierra, los alojamientos rurales no tienen futuro”.
Enclavada en un entorno privilegiado, la Hospedería Santa Fe ocupa los edificios residenciales del antiguo monasterio gótico de Santa Fe, un Bien de Interés Cultural rodeado de paisajes de gran belleza y serenidad. Este rincón ofrece a sus visitantes la oportunidad de desconectar y descubrir el patrimonio natural y cultural de la zona. Fran Fernández, al frente de la hospedería, destacó que, además de los desafíos generales del territorio, existen retos específicos que afectan directamente a quienes apuestan por el desarrollo turístico en la zona.

“El turismo rural en la zona pirenaica ha ganado fuerza en los últimos años, pero aún queda mucho por hacer”, comenzó Fernández, reflexionando sobre los retos del sector. Asimismo, subrayó que es fundamental mantener un sector primario fuerte y ofrecer productos de la zona para lograr que los/as turistas no solo visiten, sino que se queden. “Si no tenemos gente que trabaje la tierra y los productos de aquí, los alojamientos rurales como el nuestro no tienen futuro”, explicó.
En su intervención, destacó la función de la Hospedería Santa Fe como el “centro neurálgico del valle”, un lugar donde los vecinos/as del valle pueden reunirse y compartir momentos, ya que la zona carece de servicios básicos como un bar, tiendas o un centro de salud. “Es el único lugar donde la gente puede relacionarse entre los distintos pueblos”, comentó. Fernández también reflexionó sobre la responsabilidad que conlleva ofrecer servicios. “A veces no es opcional decidir cuándo abrir o cerrar, porque sabes que estás privando a la gente de un servicio fundamental”, añadió, resaltando la importancia de que los negocios sigan funcionando para mantener vivo el pueblo. “Un bar es parte de su vida”, señaló, indicando que la colaboración entre los negocios privados y la población local es esencial para frenar la despoblación.
Concluyó su intervención planteando que la recuperación del patrimonio no solo es una cuestión de turismo, sino también de conciencia colectiva. “Si sabemos quiénes fuimos, tendremos una idea de lo que podemos llegar a ser”.
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