Apostando por vivir y trabajar en la Montaña de Navarra

Kristina Saralegi es una emprendedora ganadera de Leitza con una larga trayectoria y experiencia en el sector primario, en la cría de animales, el cultivo del campo, la vida del caserío y en la elaboración de talos. Su familia y ella misma siempre han estado muy vinculadas a esta actividad.

El Talo es una torta de maíz que nuestros padres, madres, abuel@s, tatarabuel@s consumían como pan. Lo consumían como un elemento básico que acompañaba a 4 o 5 productos habituales en las casas y que no faltaban casi nunca como son chistorra, queso, panceta y leche.

En la actualidad, se ha convertido en un producto que apenas se consume en las casas y a Kristina le gustaría recuperar esta forma de comer de antaño. Pero  no solo quiere recuperar este alimento y esa forma de comer, sino que además darle un empuje y ampliar todas las posibilidades que puede tener en la gastronomía actual, ofreciendo diferentes opciones hasta ahora no utilizadas, y darle una imagen más actual a este producto.

Por ello, recientemente,  ha decidido dar un paso más en su actividad de elaboración de talos, con el fin de comercializar este producto tan apreciado más allá de las ferias, en las que se elaboran en el momento y se consumen recién hechos, ha decidido empezar a producir talos de maíz envasados, elaborados con maíz de una variedad local que ella misma produce en su caserío con el fin de hacer posible que el consumidor final pueda degustar este producto en su propia casa, en cualquier momento y rellenarlo con lo que más le guste.

De momento, produce talos con caducidad de 20 días que se venden en tiendas especializadas en productos ecológicos y en producto local pero está trabajando con el CNTA para producir talos envasados con caducidad de 2 meses que se vendan también en tiendas de alimentación.

Ha pensado en hacer todo el proceso en su entorno, es decir, en algunos de los campos en los que antes tenía hierba para el ganado ahora ha sembrado maíz, ingrediente principal de los talos.

Tanto para la producción de maíz como para la elaboración del talo está en proceso de certificación como producción y producto ecológico.

Con esta nueva iniciativa, lo que quiere es fomentar que este alimento se pueda comer en cualquier momento y lugar con todo lo que a la gente le apetezca, además de con los acompañamientos típicos con otros distintos como verduras, hongos, carne de cerdo, carne de ternera, pescado, lácteos o lo que a cada persona se le ocurra, es que le va bien todo!!!!!!

Apunta que además el Talo es un alimento que no contiene gluten y para las personas celiacas es una maravilla. Por otro lado, su sabor dulce genera mucha energía, es un poco laxante, es muy bueno para el corazón y para la circulación sanguínea.

Para la puesta en marcha de su nuevo proyecto  ha contado con el asesoramiento del Servicio de Apoyo al Emprendimiento que CEDERNA GARALUR presta como entidad socia de la Red Navarra Emprende, cofinanciada por SNE-NL, y con la colaboración de Fundación Caja Navarra, y Obra Social La Caixa, mediante el programa InnovaSocial.

Lo más complicado

Todo el proceso es muy complicado, desde el principio, todo el papeleo que precisa, la inversión económica a realizar es importante y todo el proceso de laboratorio para el envasado… Es un proyecto espectacular, pero se ha dado cuenta que implica muchísima dedicación y trabajo.

El mayor logro

Conseguir sacar el producto a la venta y que guste a la gente. De hecho cuando comenzó el confinamiento todavía no había empezado a vender porque le faltaban cosas, pero se animó a hacerlo con la iniciativa “Baserritik Etxera” (del Caserío a Casa) que se puso en marcha en Leitza con el apoyo de Cederna Garalur para vender producto local a la población. La repercusión que tuvo en medios esta iniciativa y su propio proyecto ha hecho que le llamen la propias tiendas interesadas en vender sus talos. También acaba de presentar su candidatura a los premios Excelencia en la Innovación Mujer Rural, en la categoría de Diversificación de la Actividad Agraria, ha tenido el apoyo de muchas instituciones y es un reconocimiento al trabajo que lleva haciendo estos años con una forma de producción ligada al caserío respetuosa con el entorno y como recurso turístico. Todo esto es muy gratificante para ella.

Aspiramos a

Convertir el Talo en un producto que se consuma no solo en las ferias y fiestas sino también en las casas y lugares de encuentro como alimento de día a día, como ocurre por ejemplo con el queso.