La idea de negocio surge a raíz de trabajar en una peluquería 22 años y cerrar por jubilación del propietario. Es en ese momento cuando decido emprender y abrir mi propia peluquería.

Las actividades que realizo son las siguientes:

Corte de pelo.
Coloración (mechas y tintes).
Permanentes (rizadas).
Alisado con keratina.
Tratamientos capilares para la caída del pelo.

Me dirijo a todo el público en general, tanto a mujeres como a hombres, incluidos los niños.

Una amiga me informó de la existencia de Consorcio EDER, y del servicio que presta a las personas que quieren emprender. Me han facilitado toda la información de los pasos necesarios para emprender y de las ayudas a las que podía acceder, además me han tramitado las mismas. Lo que más valoro es la profesionalidad y el buen trato que he recibido en todo momento.

Lo más complicado

Lo más complicado ha sido todo el tema burocrático hasta la puesta en marcha de la actividad.

Aspiramos a

Espero que vaya cada vez a más y poder vivir de este negocio.