La docencia siempre ha sido un campo que me ha interesado y resultado atractivo. Ya estudiando ingeniería, tuve mis primeros contactos con este mundo y fue una experiencia que  me gustó. Ayudar a los demás y poder enseñarles algo, fue muy satisfactorio.

Nada más acabar la carrera, me incorporé al mercado laboral, pero con la espinita clavada del tema de la educación. Tras unos desencantos profesionales, decidí que el momento de cambiar, coger el toro por los cuernos, y aquí estoy, en esta aventura con muchas ganas e ilusión.

Las clases que se imparten están enfocadas a materias científico-técnicas (matemáticas, física, química, dibujo técnico) desde niveles de primaria, hasta bachiller e incluso algunas asignaturas de la universidad. Debido a la amplitud de horarios que se ofrecen (mañana y tarde) puedo adaptarme a las necesidades de un amplio público, cuyas necesidades creo que están poco cubiertas: estudiantes del nocturno, formación profesional y personas que compagina estudios y trabajo.

La mayoría de mi público es joven, estudiantes de colegios e institutos, habiendo cabida para un tipo de perfil más específico (estudiantes del nocturno y trabajadores), que como ya hemos comentado antes, tienen más dificultades para encontrar este tipo de servicios.

Lo más complicado

Lo que me ha costado es dar el paso, autoconvencerme de que podía vivir de lo que me gustaba.

El mayor logro

Lo primero de todo es que pueda consolidarse y que el cliente esté contento con los servicios que se ofrecen. En un futuro espero poder crecer, ampliar oferta y plantilla.