Cristina Fernández Blanco estudió Bellas Artes, se especializó en Diseño Gráfico y empezó trabajando en un departamento de marketing. Le gustaba su trabajo, pero enseguida se dio cuenta de que aún podía ser mejor si a ello le sumaba su pasión por la lectura, así que empezó a plantearse la posibilidad de colaborar con alguna editorial.

Hoy se ha establecido por su cuenta y trabaja la ilustración en todos sus ámbitos.

Ilustra libros de cualquier género y diseña sus portadas, hace dibujos y gráficos explicativos para libros de texto y material didáctico, manuales y libros de instrucciones… También realiza láminas, posters o imágenes para vinilos con fines decorativos.

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Además sigue haciendo trabajos de diseño gráfico, que pueden ir desde encargos sencillos como el diseño de una tarjeta o unas invitaciones, a proyectos más complejos, como la creación de un logotipo, un manual de identidad corporativa, o material publicitario (carteles, folletos, flyers promocionales…).

Lo más complicado

Dar el paso y asumir el reto de dedicarse en exclusiva y por su cuenta al mundo de la ilustración y la comunicación visual ya fue una decisión difícil, pero luego llegaron los trámites que van unidos al inicio de una actividad profesional y quizás fue ahí donde encontró el principal escollo, en todas esas tareas que van surgiendo al margen del propio oficio, especialmente en lo referente a las obligaciones con Hacienda, tareas extra que consumen mucho tiempo y energía, sobre todo al principio.

El mayor logro

No se arrepiente de la decisión que ha tomado, sigue haciendo lo que le gusta, y ve que día a día va aumentando el número de publicaciones en las que aparece su trabajo.

Aspiramos a

Vivir de lo que más le gusta hacer y, en la medida de lo posible, ampliar su campo de acción, dar a conocer su trabajo e interactuar con otros profesionales del sector.