El Gobierno de Navarra, la Fundación “la Caixa”, Fundación Caja Navarra y El Hueco de Soria pondrán en marcha el próximo mes de julio tres ecosistemas de emprendimiento e innovación social en las zonas de Sangüesa, Allo y Falces con objeto de combatir la despoblación.

Se trata de impulsar nuevas oportunidades que sitúen a las zonas rurales como parte fundamental para salir de la crisis del COVID-19, mediante el fomento de modelos de negocio innovadores, sociales y viables, promovidos por la población local, especialmente por los más jóvenes y que, además, permitan fijar población en municipios en claros retrocesos demográficos.

El director general de Administración Local y Despoblación, Jesús Mª Rodríguez, ha presentado esta mañana el programa COMUNAL, nombre con el que se le conoce a la iniciativa, acompañado por la directora territorial Ebro de Caixabank, Isabel Moreno, y por el presidente de Fundación Caja Navarra, Javier Miranda.

A la presentación han asistido también el director del Observatorio de la Realidad Social de Navarra, Luis Campos, Ana Gómez en nombre de “El Hueco”, cooperativa de coworking, así como una representación de alcaldes y alcaldesas de los municipios donde se van a implantar estas “comunidades” de emprendimiento e innovación social (Sangüesa / Zangoza, Allo, Falces, Arróniz, Barbarin, Dicastillo, Igúzquiza, Luquin, Sesma y Villamayor de Monjardin, Lumbier, Cáseda, Liédena y la Mancomunidad de Servicios de Sangüesa).

COMUNAL es una iniciativa pionera en el ámbito rural de Navarra, que promueve la creación de espacios de coworking (espacios colaborativos), un proceso tutorizado y mentorizado de incubación de proyectos de emprendimiento, la creación de nuevas empresas sociales y la posterior evaluación de su actividad. La Fundación “la Caixa” y la Fundación Caja Navarra destinarán 110.000 euros a este proyecto a lo largo de los próximos 2 años.

Cabe recordar que este proyecto de innovación social es el primero que se pone en funcionamiento en el marco del Plan “Reactivar Navarra”. A lo largo de los próximos meses se prevén impulsar también otras iniciativas destacadas, como la creación de la plataforma Uber-Rural, iniciativas de coliving y de cohousing intergeneracional o el impulso al sistema de bonos de impacto social (BIS), entre otras.

El acuerdo entre el Gobierno de Navarra y ambas fundaciones es de especial interés porque fortalece los vínculos entre estas y el Ejecutivo foral, en esta ocasión, a través del reto contra la despoblación rural que también es un objetivo europeo de nueva agenda.

Emprendimiento desde Sangüesa, Tierra Estella y Ribera Alta

Para la puesta en marcha de este programa se han escogido tres zonas diferentes de Navarra con características dispares, desde un municipio concreto, a espacios que implican varias localidades, todas ellas afectadas por la progresiva pérdida demográfica. Además, en estas zonas se ha constatado un compromiso real de las instituciones locales, así como un tejido social mínimamente estructurado y capaz de servir de soporte social a los proyectos.

La Comarca de Sangüesa, situada en la Comarca del Prepirineo, sufre un proceso de despoblación importante en todos sus municipios salvo Sangüesa, que ejerce la capitalidad de la zona. Las 16 localidades de la zona (Aibar, Cáseda, Eslava, Ezprogui, Gallipienzo, Javier, Leache, Lerga, Liédena, Lumbier, Petilla de Aragón, Romanzado, Sada, Sangüesa, Urraul Alto y Urraul Bajo) han perdido un tercio de su población, pasando de los 14.243 habitantes en 1960 a 9.587 en 2018.

La previsión de una fuerte inversión y generación de empleo a través del proyecto Mina Muga hace de esta comarca un espacio atractivo para el desarrollo de un trabajo de intervención comarcal que aproveche, por un lado, las oportunidades de esta previsible inversión y, por otro lado, genere una red empresarial al margen de esta actividad minera y evite la centralización de los servicios en detrimento del resto de localidades.

En la comarca de Tierra Estella se ha optado por otra intervención zonal, incluyendo la Mancomunidad de Servicios Sociales de Allo con poblaciones limítrofes como Sesma. En este caso, las 10 localidades que abarca el proyecto (Allo, Arellano, Arróniz, Barbarin, Dicastillo, Igúzquiza, Lerín, Luquin, Villamayor de Monjardín y Sesma) han perdido el 40% de su población en 50 años, pasando de 10.662 habitantes en 1960 a 6.324 en 2018.

En la Ribera Alta se ha seleccionado la localidad de Falces. El municipio, que se ve afectado por la cercanía de focos industriales como Peralta y San Adrián, ha sufrido una pérdida poblacional del 32% al pasar de 3.400 censados en 1960 a 2.306 en 2018. Asimismo, cuenta con un relativo dinamismo de grupos de jóvenes con expectativas de permanencia en la localidad.

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