“Pensaba gastar 20.000 o 30.000 euros y ahora he aprendido que con 150 euros puedo hacer un experimento para comprobar si mi idea puede funcionar o no”. Así se expresaba uno de los 17 participantes en la segunda edición del programa “Prototipado de proyectos”, organizado por CEIN y clausurado recientemente.

Y es que, gracias a un prototipo, una persona emprendedora logra visualizar lo que quiere que sea su producto, servicio o negocio de una forma barata y sencilla. O, mejor dicho, lo que quieren sus clientes que sea su producto, servicio o negocio.

Porque el cliente es la clave en el proceso de puesta en marcha de un nuevo proyecto empresarial, y también en el de prototipado. ¿Sabemos exactamente quién es y lo que quiere en realidad?

En no pocas ocasiones, nuestra clientela no sabe realmente lo que quiere hasta que lo ve. Y ahí es donde el prototipo juega un papel fundamental y se convierte en la mejor vía de comunicación con potenciales clientes, porque pueden identificar qué les gusta, qué les resulta útil o qué cambiarían. De esta manera, el emprendedor consigue anticiparse a posibles sorpresas.

“Queríamos llegar a desarrollar un megaproyecto y hemos aprendido a ir poco a poco. Prototipos sencillos y probados por los usuarios”, comentaba otro de los promotores que ha tomado parte en el programa.

En esta línea, el programa “Prototipado de proyectos” aporta también a los participantes capacidad de análisis y enfoque de sus iniciativas para poder encauzarlas, realizar su propuesta de valor y avanzar en su ejecución, todo ello a través de una metodología ágil.

En definitiva, los prototipos se configuran como una herramienta esencial para validar en el mercado las ideas de negocio, productos, servicios, y procesos, de una forma asequible y efectiva, tanto para emprendedores que lanzan un nuevo proyecto como para empresas que promueven nuevos desarrollos.