as seis ideas de negocio que han finalizado el curso de emprendimiento verde promovido por el Servicio Navarro de Empleo – Nafar Lansare tendrán acceso prioritario al espacio de ‘coworking’ ubicado en el centro nacional de formación en energías renovables CENIFER, dependiente de este organismo del Departamento de Derechos Sociales.

La alumna y los alumnos que las han impulsado han presentado este jueves sus propuestas, en fases iniciales, y las decisiones que han tomado durante esta acción formativa en función de las métricas que han obtenido durante la validación, esto es, cómo el mercado ha acogido su idea.

Este curso de ‘Start Up’ de emprendimiento y economía verde persigue agilizar la innovación. Impulsa el emprendimiento invirtiendo el orden tradicional para la creación de una empresa. La persona emprendedora identifica a sus clientes y testa y construye la idea con ellos. En el proceso tradicional, se sigue la pauta: idea, búsqueda de financiación, desarrollo, producción, y labor comercial.

El SNE-NL, a través de su centro CENIFER, tiene previsto lanzar una nueva edición de este curso en septiembre, pero focalizada en el intraemprendimiento, dentro de organizaciones y empresas. En agosto se iniciará el periodo de inscripción.

En este centro también se ubica, desde hace año y medio, un espacio de co-trabajo que facilita la puesta en marcha de ideas de negocio en torno a las energías renovables y la eficiencia energética y servicios a empresas.

La emprendedora y los emprendedores

En el ámbito de la innovación social, han surgido dos proyectos. Por un lado, para fomentar el Cohousing en España, Cristina Cuesta, con experiencia en los servicios a personas, quiere poner en marcha una app y una web que ponga en contacto y aglutine información. “El cohousing procede de los países nórdicos y es una fórmula de convivencia a través de viviendas colaborativas y autogestionadas; viviendas privadas que añaden dotaciones importantes de servicios comunes, gestionadas por sus residentes”, ha explicado. La iniciativa ha suscitado interés en las entidades, organizaciones y empresas que se mueven en este ámbito.

Por otro lado, Oskar Viguria está promoviendo una plataforma por internet (app y web) que conecte a las personas del mundo rural con necesidades con personas del entorno que pueden aportarles soluciones. Focalizado en el Valle de Izagandoa, pero extensible a otras zonas rurales, trata de hacer frente a problemas como la despoblación, el envejecimiento o la reducción de servicios. “Es una plataforma para conocer las potencialidades de las personas del entorno, para generar comunidad social”, ha explicado.

Otros dos proyectos versan sobre movilidad sostenible. José Antonio Ballesteros está impulsando Irsuri Bicicletas, una página web para la venta de bicicletas personalizadas a precios asequibles, con el valor añadido del asesoramiento, el servicio posventa o la calidad de los materiales. “Un plus a las grandes empresas on line con precios más baratos”, ha dicho. El curso ha hecho que abandonara la idea original (bicis como medio de transporte de la vida diaria) para centrarse en la demanda del mercado, ahora el cicloturismo, en auge.

Daniel Oyaga, junto con Gorka Abad quieren lanzar ‘Ligthbox’, una red de recarga de vehículos eléctricos a través del alumbrado público, con el apoyo de una app que facilita el pago, la localización y reserva de puntos, etc. “El vehículo eléctrico es el futuro y tenemos una infraestructura extensa disponible”, ha dicho.

Por otro lado, Javier Domeño, del proyecto “Diseña en verde – Green Plastic”, con tres ingenieros involucrados, trabaja en el diseño de una extrusora barata que se alimentan con plástico reciclado y que genera material calibrado para alimentar impresoras 3D. “Es un proyecto de economía circular, reduce vertidos de plástico y apoya la cuarta revolución industrial, para su uso de educación, diseño mecánico, prototipados, I+D, e incluso para fabricar prótesis en países menos desarrollados”, ha indicado.

Finalmente, Esteban Maiza, de Jentil Factory, propone junto con otras dos personas un monitoreo en tiempo real de farolas para favorecer ahorros energéticos superiores al 40%. “La energía eléctrica, venga de fuentes renovables o no, tiene que ser más eficiente. Las farolas pueden constituir una red inteligente”, ha expuesto.

De las 13 personas que iniciaron el curso, estas lo han concluido en todas sus fases.

Metodología

El curso, impartido por Peerfaculty, consiste en desarrollar proyectos en fase de idea o prototipo con cuatro metodologías distintas: aprender haciendo, metodologías ágiles o ‘lean star up’, basada en el círculo de aprendizaje construir-medir-aprender. Bajo la premisa de que solo el mercado dice si un producto es viable, el curso ha propuesto a las personas participantes un método que propone tener en cuenta a la potencial clientela desde la concepción de la idea, es decir, antes del lanzamiento de los productos o servicios, para validar la idea lo más rápido posible, aprender y volver a construir. De esta manera, se minimiza el riesgo antes de una eventual salida al mercado.

Para evaluar la previabilidad, el alumnado recurre al micromecenazgo o crowdfunding, realiza acciones de comunicación y trata de crear una comunidad que necesite o puede demandar los servicios o productos. Si se supera la fase de aceptación del mercado potencial, el siguiente escalón es validar la viabilidad, es decir, ejecutar la disposición a pagar a quienes están ayudando a impulsar la idea.