Hasta ahora la licencia de apertura otorgada por el Ayuntamiento era el requisito previo necesario para iniciar una actividad. Ahora, para las actividades inocuas, sólo será necesario comunicar al ayuntamiento el inicio de actividad.

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Pamplona ha conocido este martes el contenido del borrador de la nueva ordenanza municipal reguladora del procedimiento para la puesta en funcionamiento de actividades inocuas en la ciudad. El texto recoge que, a partir de su entrada en vigor, solo será necesaria la comunicación previa al Ayuntamiento del inicio de la actividad o, en determinados casos, una declaración responsable del titular del negocio.

Esta ordenanza pretende simplificar el procedimiento administrativo para la puesta en marcha de negocios, es decir, facilitar y agilizar al máximo los pasos que debe dar una persona para iniciar una actividad en Pamplona. El concejal delegado de Urbanismo, Vivienda y Medio Ambiente, Juan José Echeverría, y la concejala delegada de Empleo, Comercio y Turismo, María Caballero, han explicado los detalles del borrador de esta ordenanza que busca facilitar la creación de empresas, dinamizar la actividad empresarial e impulsar la generación de empleo.

La ordenanza establece como regla general el derecho de quien pone en macha un negocio para iniciar la actividad desde el momento en el que notifica que cumple los requisitos necesarios para llevarla a cabo. Se le exigirá una declaración responsable solo en los casos en los que la actividad que se desarrolle requiera un mayor nivel de control.

Actividades inocuas

La ordenanza regula la intervención del Ayuntamiento en el establecimiento de actividades inocuas por parte de las personas físicas o jurídicas en el término municipal. Se entiende por actividad inocua toda aquella que no se encuentre en el ámbito de aplicación de la Ley Foral 4/2005, de intervención para la protección ambiental. Se consideran, por tanto, inocuos aquellos planes, programas, proyectos y actividades, de titularidad pública o privada que, en su concepción, puesta en marcha o ejecución no sean susceptibles de alterar las condiciones del medio ambiente o de producir riesgos sobre afecciones para el medio ambiente o la seguridad o salud de las personas y sus bienes. La ordenanza se compone de siete artículos, una disposición transitoria única y una disposición derogatoria única.

La presentación de la comunicación previa o de la declaración responsable se realizará en los registros municipales del Ayuntamiento de Pamplona, en los demás registros o en las formas legalmente previstas. Se debe cumplimentar la instancia elaborada para cada uno de los supuestos y acompañarla de un documento acreditativo de haber pagado la tasa municipal correspondiente.

Comunicación previa o declaración responsable

Tanto la presentación de la comunicación previa como la de la declaración responsable habilita al prestador de servicios para comenzar el ejercicio de su actividad. La comunicación previa es el acto por el que la persona que pretenda poner en marcha una actividades comunica al Ayuntamiento que va a ejercer una actividad en un establecimiento concreto.

Se aplicará a las nuevas actividades que se pretendan desarrollar en establecimientos cuando respondan a un uso igual o equivalente al ya autorizado y no se realicen obras de adecuación o reforma en el local.

Según la ordenanza, la declaración responsable es el acto en virtud del cual la persona que pretenda poner en marcha una actividades declara, bajo su responsabilidad, que cumple con los requisitos establecidos en la normativa vigente para iniciar la actividad empresarial o profesional correspondiente, que dispone de la documentación que lo acredita y que se compromete a mantener su cumplimiento durante la duración de la misma.

La declaración responsable se aplicará en tres supuestos. Por una parte, en actividades que siendo iguales o equivalentes a las ya autorizadas vayan a realizarse en establecimientos en los que se hayan realizado obras de adecuación o reformas del local, así como en la primera implantación de actividad en local sin uso previo cuando requiera obras previas. Por otra parte, en actividades distintas de las previamente autorizadas a las que venían ejerciéndose en el local, sin que se hayan realizado obras. Y en una tercera circunstancia, en actividades distintas de las previamente autorizadas en las que se hayan realizado obras de adecuación o reforma del local.