Al hilo del siguiente artículo en el blog de Antonio Esteban, hablamos sobre la  cuenta de tesorería y la importancia de llevar un buen control sobre la misma.

La cuenta de tesorería es aquella en la que vamos detallando los cobros y los pagos de nuestra empresa, es decir, los movimientos que habría en la cuenta bancaria. Un buen control sobre la misma nos permitirá anticiparnos ante posibles problemas de descubierto o supervisar los cobros de nuestros clientes, entre otras utilidades. Veamos unas cuantas ventajas de gestionar nuestra tesorería:

  • Anticipar posibles problemas de liquidez.
  • Tomar las acciones necesarias con la mayor antelación posible.
  • Identificar potenciales mejoras en la gestión en las principales áreas de la organización orientadas a maximizar la generación de flujos financieros.
  • Transmitir una cultura de mejora en la gestión de la tesorería hacia todas las áreas y niveles de la organización.
  • Maximizar la rentabilidad global del negocio, en un escenario de presión a la baja en los márgenes y restricción al crédito.

Es importante destacar la diferencia entre la cuenta de tesorería (cobros y pagos) y la de resultados (ingresos y gastos). A nivel contable estos conceptos son diferentes aunque algunas veces coincidan en nuestra empresa: los gastos e ingresos surgen en el momento en que se contrata/compra/vende un servicio o producto, pero hasta que este no se cobra o paga no se creará el cobro o pago correspondiente. Por tanto, muchas veces el resultado de la empresa puede ser muy bueno (ingresos menos gastos) y sin embargo se padece de grandes problemas de liquidez porque no ha cobrado dichos ingresos generados.

En cuanto a los documentos que podemos utilizar para plasmar la actividad monetaria de la empresa, el Plan General Contable, exige a las empresas mercantiles y laborales el uso de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias para plasmar el resultado del ejercicio, y la Cuenta de Flujos de Efectivo para los cobros y pagos que se llevan a cabo.

Los autónomos no tienen obligación de usar estos modelos, pero es conveniente que realicen algún análisis al respecto, para lo que podemos valernos de un simple Excel como se presenta a continuación, a modo de ejemplo:

Cuenta de Tesorería

Cuenta de Resultados

Como podéis observar, una diferencia entre la cuenta de tesorería y la de resultado está en que en tesorería incluimos el pago del préstamo que tenemos con el banco, mientras que este no se considera gasto (es una disminución de deuda, de pasivo), aunque sí que se contemplan los intereses como gasto del ejercicio. Por otro lado, las amortizaciones de las Inversiones (su depreciación o pérdida de valor) son un gasto contable, pero ficticio, no supone ningún pago monetario real.

Para una persona que está en proceso de maduración de una idea y su puesta en marcha,  estos dos documentos pueden ser muy útiles para determinar la viabilidad del proyecto. Aunque en este caso, no hay que olvidar que los ingresos y cobros que establecemos, son meras previsiones, y hay que procurar ser muy realistas y prudentes dentro de esta subjetividad. También nos será útil la cuenta de tesorería para planificar nuestras necesidades de financiación en cada momento.