A principios de esta semana publicamos la primera parte de este artículo, ahora en esta segunda parte, queremos compartir el resto de características y competencias de la resiliencia en las personas emprendedoras y por tanto, indicaciones que puedes PRACTICAR con el fin de entrenar y aumentar tu resiliencia y tu capacidad de recuperación:

8.-) Gestión de las emociones.

                         Expresan lo que sienten y procesan sus emociones. Para aumentar tu capacidad de recuperación es importante, aunque no te guste, procesar, sentir y percibir todas las emociones sin reprimirlas: no sólo las que agradables, también el dolor, la ira, la apatía, la culpa, el estrés, el agotamiento, la impotencia,…

  • ¿qué sientes?
  • ¿cómo y dónde sientes tus emociones?
  • ¿las identificas?
  • ¿cuáles son?

                     

 

La supresión de las emociones conduce a conflictos emocionales y psicológicos pudiendo complicar el procesamiento de un período de crisis. Por eso llora si quieres llorar y permite que la tristeza y otras emociones se manifiesten. Respeta cómo te sientes y qué emoción sientes. Pero…. no hagas una amistad eterna con la tristeza, ni crees lazos inseparables con ella. Escúchala, descifra su mensaje y aprende de él. Después, apodérate de emociones que te hagan sentir bien y te lleven a la acción, ya que, sin acción no existe nada.  Te ayudará comprender que la incertidumbre es una reacción habitual y adaptativa ante una situación imprevista, que tiene utilidad y que es una emoción cuyo objetivo es contribuir a ponerte  en marcha para reducir esa situación incierta.

La crisis actual impacta en el área del miedo, una emoción muy básica y muy contagiosa. Hay una base psicofisiológica en esto: nuestro cuerpo está preparado para actuar de manera que si percibe una señal de peligro vaya a por todas, reaccione con el todo o nada, y, en esa reacción automática el cerebro no distingue si hemos de protegernos del virus de la gripe o de una catástrofe nuclear, de manera que has de ser tú quien medie en la respuesta para hacerla más racional.

Las personas resilientes logran manejar, conocer y entender adecuadamente sus emociones. Tienden a ser empáticas, amenas, reflexivas… y, al mismo tiempo, vivencian múltiples emociones que logran canalizar para obtener resultados satisfactorios, poniendo esas emociones que sienten a su favor.

  • Y tu gestión emocional ¿cómo es?, ¿cuánto estás satisfecho, satisfecha con ella?

9.-) Tolerancia al estrés, manejo de la incertidumbre y disposición al cambio: adaptabilidad y flexibilidad.

                        Tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar los planes y cambiar las metas cuando es necesario. Sin cerrarse ni temer al cambio, están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución. Todo en la vida cambia y evoluciona.

Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, sentimos culpabilidad e inseguridad. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodas aunque no tengan el control. Asumir el miedo y la incertidumbre: es normal que te preocupes por lo que va a pasar la semana que viene o la próxima. Pero preocuparte no es dramatizar, y dramatizas cuando empiezas a generar pensamientos negativos o exagerados sobre las consecuencias no deseadas que pueden llegar a venir. Se trata de focalizar en lo que puedes controlar y desconectarse del resto; cada día las cosas van cambiando y es posible que mañana estés en otra fase, pero no sabes si será buena o mala. Puedes poner el foco también en aspectos positivos y dejar de ocuparte de aquello que no puedes controlar. ¡¡Tú eliges!!

La planificación ha de ser una herramienta flexible que te permita adaptarte según vaya evolucionando la situación, porque si la tomas como una forma de control puede alentar más tu angustia. Se trata de crear un plan de acción en función de las circunstancias actuales, sabiendo que si mañana cambia la situación, con la experiencia de tu plan actual podrás crear otro para adaptarte.

A menudo planificamos y tenemos la ilusión de control cuando en realidad no controlamos tanto, porque hay acontecimientos a los que tenemos que acomodarnos, imprevistos que no estaban planificados porque no dependen directa y exclusivamente de nosotros y nosotras. Cuando no tener planificación te crea inestabilidad o mucha tensión, piensa que es algo limitado, no para siempre. La crisis tampoco es para siempre.

No tener respuestas inmediatas, tener que esperar a que algo se resuelva, a veces crea ansiedad. Puedes angustiarte y frustrarte, pero también puedes adaptarte. ¡¡La elección es tuya!!.

  • ¿Qué eliges para ti y para tu empresa?

La incertidumbre se alimenta con preocupaciones y pensamientos sobre hechos que no han ocurrido y tendemos a engordarla con teorías tremendistas o catastrofistas sobre el futuro. Un tremendismo en el que es fácil caer con la cantidad de inputs de información de alerta que recibimos. Por eso conviene limitar la exposición a la información, acotar un tiempo concreto por la mañana o por la noche para consultarla.   Está comprobado que el tiempo de exposición a información va asociado al nivel de preocupación; la sobreexposición te crea un nivel de alerta que luego cuesta bajar.

10.-) Aprendizaje continuo, a través de la experimentación.

                          Las personas resilientes asumen las dificultades como una oportunidad para aprender, para  generar un cambio y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen ahora, en este momento presente. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?….

  • Frente a la adversidad, ¿cuáles son tus preguntas?

11.-) Capacidad de aceptación y centrarse en el ahora, en el momento presente.

Centrarse en resolver lo que ocurre ahora y no tratar de resolver lo que temes que vaya a ocurrir en el futuro; solo desde el presente es desde donde puedes actuar, desde donde está lo posible, momento a momento. Céntrate en aquello que realmente está a tu alcance en cada situación, en hacer cosas útiles. “El presente desangustia si te permite pasar a la acción”.

  • ¿Cuánto tiempo estás en el presente?
  • ¿Cuánto tiempo alquilas tu cerebro al pasado o al futuro?

12.-) Orientación a objetivos y logros a corto, medio y largo plazo.

Aclara tus metas y objetivos: crea un mapa o una hoja de ruta. Usa la matriz DAFO-CAME de la resiliencia para tomar decisiones y resolver problemas, que son oportunidades. Apoyándote en ella, haz un balance de los recursos personales y de las posibilidades del entorno para identificar soluciones que fortalezcan las debilidades y contrarresten las amenazas. Desde las propias fortalezas y desde las oportunidades, podrás establecer estrategias, tomar decisiones y diseñar un plan de actuación. Para ello puedes también utilizar diferentes modelos como el SMART, GROW, PURE, CLEAR.

  • ¿Usas alguno/s de estos? ¿Cuál/es?

13.-) Comunicación, asertividad y empatía, para interactuar con el entorno.

Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se relacionan con  personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellas que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles. Se rodean de otras personas emprendedoras exitosas. Desarrollan y entrenan sus habilidades de comunicación. Son personas asertivas y empáticas.

  • ¿Entrenas estas habilidades tan importantes para ti y tu negocio?
  • ¿Cómo lo haces?

14.-) Tenacidad en sus propósitos.

El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

  • ¿Cuál es tu motivación interna y más poderosa?
  • ¿Para qué estás al frente de tu empresa?
  • ¿Para qué la creaste o la vas a crear?
  • ¿Qué es lo que te hace aceptar retos, aprovechar todas tus capacidades, disfrutar y divertirte con tu empresa, con tu idea y con tu trabajo?.

El éxito sólo es posible cuando tus sueños son más fuertes que tus miedos, así es que CUIDA TU MENTALIDAD. Vigila tu mente.  Presta atención al lenguaje que utilizas, a tus palabras, ya que con ellas creas tu realidad. Observa tus pensamientos porque éstos crean tus emociones; éstas, a su vez, te llevarán a actuar de una determinada manera o, tal vez, te paralizarán y te conducirán a la inacción.  Y, finalmente, todo este proceso tendrá como consecuencia un resultado.

  • ¿Qué resultado quieres para ti y para tu empresa?.

En este momento concreto, hoy, ahora que estás leyendo esto….

  • ¿estás en modo solución o en modo problema?
  • ¿eres parte de la solución o parte del problema?

Y…  mejor aún…

¿en qué lado quieres estar?.

 

*La autora del artículo es Marian Zestau, Agente de Desarrollo y Empleo de CEDERNA GARALUR en la comarca de Baztan, Urdazubi y Zugarramurdi y Coach para el Bienestar.

Esta publicación pertenece al Servicio de Apoyo al Emprendimiento de Cederna Garalur, entidad socia de la Red Navarra Emprende, que cuenta con la cofinanciación de SNE-NL y Fundación Caja Navarra y Fundación La Caixa a través del programa InnovaSocial.

 

 

 

 

 

 

 

 

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