A lo largo de 2013, un total de 74.649 personas en desempleo optaron por capitalizar la prestación para iniciar una actividad económica como trabajadores autónomos, tal y como ha dado a conocer la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) en una nota de prensa, a partir de datos procedentes del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Esta cifra supone una variación interanual del 12,63%, o lo que es lo mismo, 9.606 personas más con respecto a las que lo hicieron durante 2012.

Según UPTA, estos datos confirman que “esta es la medida más eficaz en la creación de nuevo autoempleo”. Asimismo, considera que es necesario extender “a todos los rangos de edad del colectivo el pago único de la prestación”.

Del conjunto de desempleados que accedieron a la medida en 2013, un 33,9% capitalizó solo los pagos de las cuotas a la Seguridad Social, un 65,9% lo hizo a través de capitalización parcial de la prestación y un 0,2% lo hizo a través de la capitalización total.

En total, el número de autónomos que seguía beneficiándose del pago de la capitalización al finalizar el cuarto trimestre del año 2013 fue de 143.482, un 1,9% más que en al finalizar el año 2012. Estas cifras incluyen también a aquellos autónomos que capitalizaron en el año anterior y que seguían compensándose el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social con cargo a las prestaciones que tenían reconocidas.

Por tramos de edad, del total de trabajadores autónomos que percibieron algún pago procedente de la capitalización del desempleo, durante 2013, el segmento que más se benefició fue el de los 35 a los 39 años – representa el 23,9% de los destinatarios totales de la medida (34.370 autónomos)- seguido del de los 40 a los 44 años – que supuso el 20,9% (30.060 autónomos)-. El segmento de los menores de 30 años registró el 9,1% (13.056 autónomos).

Por género, los hombres son los que registraron un mayor porcentaje de los beneficiarios con un 71,8%, frente al 28,24% de las mujeres.

Del conjunto de personas que accedieron a la capitalización en 2013, los trabajadores autónomos representaron el 94,7% de los beneficiarios, frente al 2,4% de los socios de cooperativas, el 0,2% de entidades mercantiles y el 2,7% de socios de sociedades laborales.